XIII

De los ‘60 a los ‘90

Retomemos pues, el trabajo de los historiadores A. Ortiz y J. Mª Prats, para resumir el periodo comprendido entre las décadas de 1960 y 1990, época de marcadas desproporciones por la trascendencia de los sucesos que ella se produjeron. Comenzamos nuestro periplo en el periodo comprendido entre 1961 y 1973:

“Durante este período las instalaciones fabriles de AHV – Fábrica de Sagunto se extendían ya sobre dos millones de metros cuadrados de terreno, aparte del muelle. Éste alcanza los 600.000 metros cuadrados de superficie con 30 pies de calado. Es compartido con la CMSM, de la que se obtiene la mayor parte del mineral de hierro. La plantilla media ronda los 4.000 trabajadores fijos, de los cuales, un 25 % son técnicos superiores y otro 50 % son especialistas. La fábrica constaba entonces de dos parques para el acopio y selección de minerales con una capacidad cada uno de 90.000 Tm; tres baterias de cock (para destilar el carbón de hulla) de quince hornos cada una, con una producción diaria de 800 Tm de carbón de coque; y tres altos hornos, que tenían un diámetro de crisol de entre 4,5 y 5,5 metros, y fabricaban diariamente 1.500 Tm de arrabio. Además estaban los dos convertidores de 36 Tm de la Acería LD, cuatro hornos Siemens-Martin para la obtención de acero, conectados a cuatro hornos de fosa para calentar los lingotes y petacas que eran laminados en el Tren Blooming-Slabing. Éste producía entonces unas 400.000 Tm anuales y proporcionaba a los trenes comerciales la materia prima para hacer vigas, ángulos y carriles de 45 a 54’4 Kg por metro lineal, de los que se obtenía un total de 225.000 Tm anuales. El complejo se completaba con los servicios de transporte, energía, reparaciones y talleres de forja, calderería y ajuste, diseñados para ser capaces de atender no sólo a la siderurgia de entonces, sino a gran parte de su futura ampliación.

Dadas sus dimensiones, este complejo siderúrgico comienza a ser apetecido por las multinacionales. Con el fin de cumplir el objetivo de duplicar la producción de acero, en 1965 AHV permite que la compañía norteamericana US Steel Corporation adquiera el 25 % de su capital. Esta participación, junto con la ayuda estatal, se traducen en una serie de inversiones conocidas como Plan Sagunto. Éste prevé alcanzar el medio millón de toneladas anuales invirtiendo en alta tecnología y desmantelando las instalaciones obsoletas. De ahí la reconstrucción y renovación total del alto horno número 3, en 1966.

Con un panorama tan prometedor y en pleno desarrollismo, los obreros de Puerto de Sagunto se convierten en modelo a imitar por los de otros sectores industriales valencianos. Gozan de sueldos por encima de la media, tienen empleo estable y comienzan a permitirse el lujo del consumismo: los electrodomésticos, el automóvil y las segundas residencias comienzan a ser una realidad en El Puerto a partir del decenio 1965-1975. Comienza a ser habitual que varias generaciones de una misma familia (abuelos, hijos, nietos) trabajen en AHV. La dependencia de Puerto de Sagunto de la siderurgia es ya total.

Muestra de ello, lo constituye le hecho de que surgieron otras empresas al socaire de AHV. En 1948 se había constituido FERROLAND, S.A., actual Asland, con la mitad e sus acciones en manos de AHV. Aprovechando las escorias del alto horno, desde 1950 fabricaba cementos. La fábrica tenía así una importante subsidiaria para la construcción y reparación de sus instalaciones encontrando, de paso, una solución a los vertidos de escorias. En 1957 esta empresa comenzó a dirigir parte de su producción fuera de la comarca y hoy subsiste, usando la caliza de la cantera Salt del Llop. Otras empresas impulsadas con peor suerte por AHV, entre 1950-1970, fueron BIENSA y TETRACERO. La primera fabricaba bidones y envases dedicados a los aceites lubricantes, que pronto se paralizó por el alto coste de transporte de su mercancía; la segunda trabajaba la torsión de los productos largos de la siderurgia destinados a los forjados para encofrado.

El plan de inversiones llevado a cabo por AHV durante el decenio 1955-65, había reducido la plantilla en mil trabajadores. Reclamando la conservación de los puestos de trabajo y una mejora salarial, en 1966 se produce una huelga general que dura más de veinte días gracias a la caja de resistencia creada solidariamente con las aportaciones monetarias de los trabajadores que únicamente desean asegurar un futuro duradero a sus familias. Mientras tanto las inversiones siguen adelante: en 1967 se mecaniza el parque de minerales y se pone en marcha una cuarta máquina de sinterizar. En 1969 se inaugura la acería LD, el sistema de inyección de fuel-oil a los altos hornos, el tren estructural y el de chapa, así como la fábrica de oxígeno para insuflarlo a la nueva acería LD.

Paralelamente, el ministro de industria, Gregorio López Bravo convence al gobierno franquista sobre la necesidad de un complejo siderúrgico en el Levante o el Sur de España. El 10 de octubre de 1966 se le encomienda al Instituto Nacional de Industria (INI) la creación de una comisión para estudiar la conveniencia de una IV Planta Siderúrgica Integral, complementaria a las dos de AHV (Sestao y Sagunto) y a la de ENSIDESA en Asturias.

Los rumores sobre que esa IV Planta S.I. pudiera establecerse en Puerto de Sagunto, provoca cierto nerviosismo entre sus habitantes. En su memoria colectiva está el recuerdo de la crisis de 1929 que vino a truncar un proyecto similar en la época de Sota. Sin embargo, las autoridades valencianas no pensaban igual y elevaron al gobierno franquista numerosos argumentos razonados sobre la idoneidad de Puerto de Sagunto como sede de dicho proyecto.

En verdad, Puerto de Sagunto era, en aquella época, la zona con más posibilidades porque estaba realizando ya un plan de renovación y porque su ubicación es privilegiada por los siguientes motivos:
• La proximidad de las minas de Ojos Negros, con grandes reservas explotadas por la filial CMSM mediante instalación ferroviaria propia.
• La red de instalaciones existentes dota a Puerto de Sagunto de una completa infraestructura urbanística, sanitaria, educativa y cultural.
• La disponibilidad de empresas auxiliares y de mano de obra especializadas.
• La completa red de comunicaciones ferroviarias y de carreteras junto con la porturaria que conectan El Puerto eficazmente con cualquier extremo de los mercados interior y exterior.

En 1970 la Comisión del INI hizo públicas sus conclusiones. La IV Planta Siderúrgica Integral se construiría en Puerto de Sagunto. Su capacidad de producción total se preveía en seis millones de toneladas anuales de acero. Una primera fase del proyecto habría de comenzar a producir en 1975, pero el gobierno obligaba a que la mayor parte de las inversiones fueran de origen interno.

A partir de este momento la dictadura de Franco instrumentalizó el proyecto. La IV Planta Siderúrgica Integral se conceptualizó como la cumbre de la economía nacional y, en tono triunfalista, se calificaba a los saguntinos como los privilegiados del desarrollismo. Ellos serían los principales beneficiarios de la creación de un gran polo de atracción industrial vital para la economía española y que acogería a una población superior a los 200.000 habitantes.

Las expectativas parecen cumplirse cuando el 21 de junio de 1971 se publica el Decreto-Ley para la instalación de la IV Planta Siderúrgica Integral en Puerto de Sagunto. El 30 de octubre del mismo año se adjudica a Altos Hornos del Mediterráneo, S.A. (AHM), constituida veinte días antes con capital mayoritario de AHV, el monopolio para la construcción y explotación de dicha planta.

Sin embargo, al año siguiente y por decreto, se procede al desmantelamiento del ferrocarril de la CMSM que había sido el embrión del desarrollo industrial de Puerto de Sagunto. Esta decisión la tomó la empresa propietaria una vez sustituido su gerente, Andoni Sarasola, argumentando que la demanda mundial de mineral no podía cubrirse con las características del viejo ferrocarril. Así, el 29 de julio de 1972 llega a Sagunto el último tren de la vía que fundara Sota setenta años antes.

Como resultado de un convenio obligatorio con la única compañía ferroviaria existente, RENFE, la CMSM no reanudó sus exportaciones de mineral hasta el 24 de Octubre de 1972. Esto supuso la reducción de la plantilla de la CMSM en 340 trabajadores de un total de 590.

Estaba claro que, para los nuevos gestores, no era imprescindible contar con el mineral de Ojos Negros. Incluso AHV permite que AHM absorba su acería en Puerto de Sagunto el 13 de julio de 1974. Ello coincide con el récord histórico de producción de acero: 675.000 toneladas, y con mil trabajadores menos que cuando se obtuvo el anterior tope.

El sentir general del pueblo era de esperanza en el futuro. Parecía que se venía a cumplir todo lo planificado. El consumismo se disparó y la primera generación de universitarios hijos de la clase obrera ya comenzaba a situarse socialmente. La mayor parte de la población confiaba ciegamente en las expectativas creadas. Y más cuando, una vez muerto el dictador, comenzaba un cambio radical hacia la democracia.

En julio de 1976, con once meses de retraso, comenzó a funcionar el tren de bandas en frío de AHM. Era la primera fase de la proyectada IV Planta Siderúrgica Integral en entrar en funcionamiento. Y también sería la única.

Los efectos de la crisis internacional provocada por el aumento del petróleo en 1973 desbarataron las previsiones de consumo mundial de acero. Aquél año, los países árabes productores de petróleo, en protesta por el apoyo occidental a Israel en su cuarta guerra contra los países árabes limítrofes, decidieron restringir su producción de crudo, con lo que el precio de este aumentó desmesurada y rápidamente.

La dependencia del petróleo de las economías occidentales era total, puesto que ninguno de estos países tenía producción suficiente para cubrir sus necesidades productivas. Los costes de fabricación se encarecieron al subir el precio de la energía y las grandes multinacionales se reajustaron reduciendo plantillas, e invirtiendo en nuevas tecnologías menos dependientes del petróleo. Pero las pequeñas empresas, simplemente desaparecieron.

El paro aumentaba en Europa mientras España comenzaba a transitar por un período de incertidumbre política durante los últimos estertores de la dictadura. El mercado potencial de la IV Planta Siderúrgica se vino abajo y con él todas las expectativas generadas. Por todo ello, en 1976, se auguraba un futuro muy negativo.