V

1917-1926. De ciudad liberal a ciudad obrera. El primer intento de Segregación.

Las inquietudes empresariales de Ramón de la Sota, y el conflicto bélico que conmociona Europa desde 1914, culminaron con la creación del complejo siderúrgico de El Puerto (Compañía Siderúrgica del Mediterráneo) que se funda en 1917, siendo el estadounidense Frank C. Roberts el encargado de realizar el proyecto. Esto supuso una mayor activación del poblado del Puerto, que vio incrementada su población de manera considerable.
Fueron , sin lugar a dudas, estos años dorados de la siderúrgica los que activaron a la incipiente sociedad porteña que comenzó a crear un importante tejido social: el sindicato obrero de albañiles , el sindicato nacional de ferroviarios, la sociedad de fogoneros y marineros, el circulo ferroviario, la razón, son algunas de las asociaciones que componen este basto tejido.

Sin embargo, a medida que la población de El Puerto iba creciendo, lo hacían también sus problemas. Así, por ejemplo, la falta de agua potable se convirtió en una tragedia de graves consecuencias. La mayoría de las viviendas obtenían suministro a través de pozos que sus inquilinos horadaban pacientemente en el suelo y que, en ocasiones, recibían filtraciones de pozos ciegos colindantes, por lo que fue desgraciadamente frecuente entre la población la mortandad causada por enfermedades como el tifus, la difteria, el paludismo o la disentería.
Ante la dejadez municipal la CMSM dotaba de suministro de agua potable a sus empleados transportándola desde Teruel y distribuyéndola después con recipientes (“cubas”).
La CSM creó , más tardíamente, una pequeña red de cañerías que abastecía a un numero muy limitado de viviendas.

Además la falta de un matadero municipal en el poblado contribuía aun más a la aparición de epidemias pues la carne que hasta entonces se consumía por los vecinos procedía de mataderos clandestinos sin ningún tipo de control sanitario y en pésimas condiciones higiénicas.

Pero hay algo que parece ser más grave para las autoridades de la época (según se puede constatar en las actas municipales) aquellos mataderos, al ser ilegales, no pagaban su correspondiente arancel municipal. Así lo demuestra el acta municipal del 14 de enero de 1914 en la que el señor Caruana…”se extraña de que hace dos o tres años existe en el Puerto un gran núcleo de población donde se expanden carnes que implican mayor consumo de reses y sin embargo no se nota aumento en el rendimiento del arbitrio”.
El Ayuntamiento de Sagunto dotó entonces al poblado de El Puerto de pseudo-mataderos que, aunque no cumplían las mas elementales condiciones higiénicas, si cobraban el correspondiente arancel Municipal, como demuestra la instancia del 10 de octubre de 1923 que a continuación reproducimos. Su exponente dice “que es dueño de una casa situada en el Poblado del Puerto, plaza Luis Cendoya , sin número, cuya casa la tenia alquilada por espacio de mucho tiempo al M.I. Ayuntamiento que la tenía destinada a Matadero y Alcaldía Pedánea”. Esta instancia la realiza el vecino para cobrar los atrasos que, en concepto de alquiler , le debía el consistorio saguntino. Unos atrasos que nunca llegaron a cobrarse ya que el propietario consiguió desahuciar al Ayuntamiento.

Así, el informe expedido con fecha de 27 de Enero de 1926 por el Inspector de sanidad hace especial hincapié en “la falta de agua potable, alcantarillado, cementerio , mercado cubierto, lavaderos en condiciones y matadero”. Además el informe destaca la proliferación de casos de Tifus exantemático, paludismo, tifoidea y viruela.

Para El Puerto (que ya contaba entonces con más de 6000 “almas”) la situación se volvió insostenible. Según el historiador José Martín Martínez: “Esta situación provoco la constitución de una sociedad denominada Unión Urbana que representada por : Felipe Gil García, Severino Giménez Basarte, Juan Manuel Vicente González, Juan Mucica Quesada (errata en el original, realmente es Juan Murcia Quesada) y Juan Lázaro Cervera, solicita, en junio de 1926, la lista de electores, vecinos y habitantes del poblado y la relación de bienes del Ayuntamiento en el área del nuevo poblado con objeto de cumplimentar los casos 6º. Y 7º. Del articulo 16 del titulo IV del R.D. de 2 de julio de 1924 en relación con el articulo 16 del titulo II del decreto ley de 8 de marzo de 1924. Es decir, solicitar la segregación. Reproducimos a continuación parte de la instancia que, en junio de 1926, los segregacionistas elevaron al Ayuntamiento de Sagunto:

Instancia de los habitantes del poblado del Puerto solicitando la segregación al Ayuntamiento Saguntino argumentando las razones de su petición.

Excmo. Señor.
Los que suscriben , en número de 841 vecinos de Sagunto y domiciliados en la parte de su término denominada “Puerto de Sagunto” , acuden hoy ante esa Excma. Corporación en súplica de que acuerde acceder , previos los tramites legales, a la segregación de la parte de término que más adelante se precisa para constituir un nuevo Municipio con el nombre de “Puerto de Hierro”.

No les mueven a hacerlo motivos transitorios , ni causas de amor propio , ni impulsos mezquinos; tampoco tienen que ver en ello influencias políticas ; n i menos perseguimos ofender ni herir a los vecinos y autoridades de ese Ayuntamiento. Antes al contrario, nos sentimos inspirados por el deseo de mejorar la condición de miles de familias modestas y trabajadoras, sin empeorar la de nadie; como buenos patriotas , hemos secundado desde sus orígenes la obra restauradora y pacificadora que comenzó el 13 de septiembre , de lo cual podíamos presentar pruebas convincentes; y la misma unión de tantos hombres, firmando unánimes y entusiastas este escrito, está proclamando que es la voz de un pueblo y no la de un grupo la que ahora se alza para pedir la constitución de Municipio independiente. Finalmente, de que no queremos herir los sentimientos ni ofender en ningún modo a la ciudad de Sagunto son prueba la moderación de nuestras aspiraciones al trazar la línea del nuevo término, los términos mesurados de este escrito y nuestro deseo firmísimo de que Sagunto vea en esta iniciativa no otra cosa que la consecuencia lógica de un hecho natural e independiente de las voluntades de unos y de otros: El gran hecho, de que, como en los tiempos heroicos de la colonización de América por los españoles, la industria humana ha hecho nacer una ciudad de 6000 habitantes allí donde hace pocos años no había ni una sola vivienda. No es que se divida en dos un antiguo Municipio, sino que en un extremo de su término, antes deshabitado, existe hoy un gran pueblo que debe obtener el reconocimiento de su existencia, como en tiempos atrás lo obtuvieron las ciudades nuevamente fundadas.

La necesidad de que se atienda nuestra petición resulta:

1º- Del hecho natural de haber surgido en los últimos veinte años , una población de seis mil almas separadas seis kilómetros de Sagunto.
2º- De que, por una multitud de circunstancias y según acredita la experiencia, las necesidades municipales de esa población solamente serán atendidas el día en que la población cuente con un Ayuntamiento propio y un presupuesto suyo.

I. El hecho natural del poblado del Puerto.

Todos los que han analizado el concepto de Municipio coinciden en afirmar que no es, no debe ser jamás una creación artificial del legislador o del gobernante; que el Municipio es un hecho natural , respecto del cual el legislador o el gobernante se reduce a reconocer su existencia; y que ese hecho natural, consiste en la convivencia de un numero de familias que habitan permanentemente en casas próximas, es decir , en la existencia de un pueblo. Allí en donde el pueblo existía desde antiguo , desde antiguo también viene reconociendo el derecho su carácter de Municipio. Por el contrario, cuando el pueblo se funda nuevamente y el descubrimiento de unas minas, la construcción de un Puerto, el establecimiento de un centro fabril atraen a los hombres que luego llevan consigo a sus familias y allí construyen o alquilan casas para ese fin edificadas, el legislador debe favorecer y el gobernante reconocer la existencia de un nuevo Municipio.

En América la fundación de nuevas ciudades es frecuentísima, en España, país poblado desde tiempos antiquísimos, cuyo número de habitantes crece con lentitud y en el que rara vez se establece nuevas industrias en territorios despoblados, el caso es raro. Hubo casos como el de la Unión, pero en el siglo XX el ejemplo más interesante de esta eclosión de un gran pueblo es el del Puerto de Sagunto.