VIII
La era Franquista. El Puerto durante la postguerra. Altos Hornos de Vizcaya
Tras la desaparición de la Compañía Siderúrgica del Mediterráneo los altos hornos de Vizcaya absorben la factoría de El Puerto aunque siguen dependiendo del mineral de la Compañía Minera de Sierra Menera bajo el control de Luis María Aznar. Desde Bilbao se tomó la decisión de solicitar al gobierno franquista la reconstrucción del ferrocarril minero. Así, el 10 de febrero de 1941 queda restablecido el suministro de mineral desde Ojos Negros encendiéndose el horno alto número 2 el 27 de febrero del mismo año.
En El Puerto, si la situación durante la guerra fue terrible, aun lo fue más durante la posguerra. Una ciudad obrera victima de la represión más salvaje, una ciudad en la que la mayoría de sus vecinos habían estado sindicados o tenían algún tipo de filiación política, donde en muchas casas faltaba el cabeza de familia y donde se seguía recibiendo inmigración que acudía al reclamo de los Altos Hornos. A todos estos hechos se añadía también una situación nacional muy dificultosa , en la que España sufrió un bloqueo internacional que aboco al gobierno de Franco a la Autarquía.
En este contexto, AHV toma las riendas de la ciudad de El Puerto, convirtiéndose en su máxima autoridad. Es este un hecho que se perpetua desde la antigua CSM , como así lo demuestra el párrafo del Circulo de Estudios Porteños en su estudio: “Casino Recreativo y Cultural. Memoria viva”. El texto, dedicado al edificio de oficinas de generales dice lo siguiente: “En un principio albergó las oficinas de la administración de aduanas , de la naviera “Sota y Aznar”, y de la Compañía Minera de Sierra Menera, realizándose en sus dependencias las reuniones del consejo de administración de la empresa. Desde su interior se mantenía el control y la dirección del entonces “poblado del Puerto”, y se ejercían , en muchos casos, las labores propias de un Ayuntamiento: planificación, urbanización, control de la distribución del agua potable, realización de actos oficiales, etc…”
Pues bien, esta situación no solo se perpetua, sino que se acentúa bajo la dirección de AHV. Así lo ratifican los historiadores A. Ortiz y J. Mª Prats, cuando escriben: “La patronal vasca y el régimen franquista dejaron su impronta paternalista en El Puerto. Entre 1945 y 1950 dotaron al poblado de los servicios básicos de los que carecía: colegios, centros sanitarios, cementerio, mercado de abastos… Los obreros acogían de buen grado estas obras, pero aún más el Ayuntamiento de Sagunto, que se veía agradablemente suplantado en sus funciones”.
A este respecto dice el “Circulo de Estudios Porteños” refiriéndose a la Junta Pro cultura y mejoras: “La vida en El Puerto ha estado condicionada a fábrica mientras esta ha permanecido abierta. Así pues, la proyección de infraestructuras a todos los niveles (educativo, sanitario, etc…) ha sido ejecutada desde fábrica a través de diversos organismos.
Enmarcada en esta filosofía y vinculada al casino desde la creación de este, la Junta Pro Cultura y Mejoras de Puerto de Sagunto se encargaba de organizar, subvencionar y potenciar todo tipo de iniciativas, de cualquier carácter, que implicara un mayor y mejor desarrollo del poblado.
Pese al hincapié que se hacia en los aspectos de carácter cultural, la Junta procuraba también por las actividades lúdicas y de esparcimiento, como demuestran las actas del Casino de Empleados que hacen referencia a la misma como la patrocinadora de las fiestas populares en honor a la Virgen de Begoña, las Fallas, la Banda local de música (propuesta en 1945 para intentar retomar la antigua tradición musical del pueblo) la emisora parroquial de radio (inaugurada en diciembre de 1954) la coral polifónica Porteña ,y un largo etcétera de iniciativas e inquietudes que surgían de entre la población”.